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Organizaciones comunitarias concentran sus esfuerzos en familias latinas con inseguridad alimentaria en Baltimore

Last updated on December 22, 2020

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Por Vanessa Sánchez

Para La Voz Unida

En medio de la pandemia de COVID-19, varias organizaciones comunitarias asisten a familias latinas vulnerables a la inseguridad alimentaria. Su estrategia se fundamenta en trabajar mano a mano con líderes comunitarios para llevar información y servicios. 

Vivir en inseguridad alimentaria significa no contar con los suficientes alimentos o no tener acceso a dichos sustentos para garantizar una vida saludable. Previo al COVID-19, 16.8 por ciento de familias latinas con niños experimentaban inseguridad alimentaria en comparación a 10.4 por ciento de familias no-latinas en la nación estadounidense. Con la pandemia, 47 por ciento de familias latinas con niños reportaron inseguridad alimentaria y esta estadística continúa en aumento, de acuerdo con un reporte de la Universidad Northwestern. 

Centro SOL es una organización de salud y oportunidades para latinos afiliada a la Universidad John Hopkins en Baltimore, que combina investigación, academia y trabajo comunitario desde el año 2013. Desde el mes de mayo, en alianza con el Comité Latino de Baltimore, una organización comunitaria de mujeres latinas, reparten y entregan comida a familias latinas en más de 26 códigos postales en la ciudad. 

A lo largo y ancho del país, cientos de organizaciones y escuelas proveen alimentos y almuerzos a familias vulnerables. El acceso a servicios, sin embargo, puede ser problemático para familias latinas y migrantes quienes enfrentan barreras con el idioma estadounidense, reciben la información tarde, tienen un estatus migratorio irregular, no cuentan con transporte o temen contagiarse de coronavirus. 

Mónica Guerrero, directora ejecutiva de Centro SOL.

“En la conversación nos dimos cuenta de que había un hueco muy grande y el acceso a alimentos no era equitativo”, dijo Mónica Guerrero, directora ejecutiva de Centro SOL. 

“Dábamos un mensaje contradictorio a las familias latinas y migrantes. Les decíamos no puedes salir de casa para evitar el contagio, pero si tienes hambre y no tienes comida tienes que salir todos los días a pedir almuerzo en las escuelas,” señaló Guerrero. 

Para reducir el contagio es importante garantizar que las familias se puedan quedar en casa cuando sea posible, dijo Guerrero. Centro SOL, con ayuda financiera de organizaciones como Southeast CDC y el gobierno de la ciudad de Baltimore, empezó a comprar comida y con una red de 150 voluntarios coordinan entregas directamente a familias vulnerables y quienes no cuentan con transporte en la ciudad y partes del condado. 

Quienes tienen transporte o pueden movilizarse de forma segura pueden acercarse a su punto de entrega los sábados en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús y los miércoles cerca de la Iglesia Pompei

Centro SOL trabaja bajo un enfoque comunitario. “Es muy importante poder trabajar con la comunidad, muchas veces pensamos que tenemos las soluciones,” dijo Guerrero. 

Lucía Islas, presidente del Comité Latino de Baltimore.

Para garantizar que el programa de alimentos funcione es importante consultar a las familias qué tipo de comida y necesidades tienen, explicó Guerrero. Cada semana Centro SOL compra alimentos “culturalmente apropiados” y mantiene conversaciones directas con la comunidad a través de representantes como Lucía Islas, presidenta del Comité Latino de Baltimore. 

Islas explica que muchas familias latinas han visto disminuir sus horas de trabajo y el salario por semana no alcanza para subsistir. Esto como resultado de las nuevas restricciones impuestas por el estado para combatir el COVID-19 y del cierre de negocios. “Vemos tres niveles: familias que están trabajando parcialmente porque les cortaron las horas; familias donde solo un miembro continúa trabajando y familias donde nadie tiene empleo”, dijo Islas.  

El 52 por ciento de familias latinas encuestadas en el reporte de la Universidad Northwestern espera perder ingresos económicos en las próximas cuatro semanas. El 22 por ciento de familias se sienten seguras y el 15 por ciento no se sienten seguras de poder comprar alimentos en el siguiente mes. El reporte se realizó en la última semana de mayo. 

El COVID-19 continúa golpeando desproporcionadamente a las familias latinas quienes representan el 10.6 por ciento de la población en el estado de Maryland. De acuerdo con el Departamento de Salud del estado, 42,650 latinos se han contagiado y 510 han muerto por el coronavirus. En Baltimore, el código postal 21224, donde se concentra una alta población migrante y latina, es una de las zonas con más contagios en la ciudad; 3286 casos hasta diciembre 13. 

La inseguridad alimentaria podría agudizarse en los próximos meses mientras los casos por coronavirus continúan en aumento y el senado no termina de ponerse de acuerdo sobre un nuevo paquete de ayuda económica. Varias organizaciones civiles demandan políticas públicas que permitan a familias latinas participar en programas federales sin importar su estatus migratorio. Además, piden expandir los programas de SNAP y los programas de asistencia para el pago de renta.

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